Contemporáneos Ficción
Nuestros contemporáneos son aquellos títulos (en este caso de ficción) que a principios del siglo pasado fijaron la literatura que disfrutamos en la actualidad. Además, en esta colección también hay espacio para aquellos libros que han sido injustamente olvidados por el canon tradicional y que son muy difíciles de encontrar, incluso en el mercado del libro de lance.
La atención
Alberto Moravia
BackList contemporáneos (ficción)
15 x 23 cm.
21’50 €
384 págs.
Rústica con solapas
Fecha de publicación
Junio 2009

La novela que situó a Moravia en lo más alto de la literatura internacional
La atención es la historia de un autor y de la novela que está escribiendo: dos argumentos que corren paralelos, que se entrecruzan con la relación morbosa de un padre con su hijastra. En esta insólita y transgresora situación está también implicada Cora, la mujer del escritor que, cegada por el amor, favorece los encuentros entre su marido, Francesco, y la jovencísima Baba. La culpa, los conflictos existenciales, los traumas sexuales no resueltos, la incapacidad del protagonista para asimilar la realidad y reflejarla en la novela, se funden en una trama que tiene como eje el tabú del incesto. La atención llevaba más de 10 años ausente de nuestras librerías. BackList la recupera ahora en una edición revisada y actualizada.
«No creo en el destino. Creo que debemos estar muy atentos. Incluso se podría afirmar que si estuviéramos “realmente” atentos, no moriríamos nunca.»
Alberto Moravia
Alberto Moravia (Roma, 1907 – Roma, 1990) es un autor capital de la narrativa europea del siglo XX. Ya desde sus primeras obras se ocupó de las dificultades morales de las personas socialmente alienadas y atrapadas por las circunstancias. Su estilo, austero y terriblemente preciso, está al servicio de una durísima crítica de la sociedad europea de su tiempo, que Moravia no dudó en calificar de hipócrita, vacua y complaciente. Al representar la atonía espiritual, el letargo moral, la sexualidad morbosa y marchita de los personajes de la burguesía hegemónica italiana, minó los cimientos de la «salud moral» fascista del país. Desde su primera obra, Los indiferentes (1929), su extensa y variada obra abunda en títulos mayores: Las ambiciones defraudadas (1935), La romana (1947), El conformista (1951), El desprecio (1954), La campesina (1957) son novelas referenciales a la hora de dibujar el panorama de la narrativa contemporánea. BackList publicó El tedio (1960) en noviembre de 2008; fue el inicio de la voluntad de recuperación de los títulos más destacados de Moravia en el marco del centenario de su nacimiento. «No creo en el destino. Creo que debemos estar muy atentos. Incluso se podría afirmar que si estuviéramos “realmente” atentos, no moriríamos nunca.» Alberto Moravia
Fragmento de la obra
Prólogo
En primer lugar tengo que decir por qué he escrito un diario. Muchas son las razones por las que se escribe un diario: para anotar hechos que consideramos importantes; para desahogarse, confesarse, volcar confidencias; por ese instinto de economía que a los escritores les sugiere, a veces, aprovechar hasta las migajas de su vida con la finalidad de tener un libro más para publicar; por vanidad y autocomplacencia. Este diario, en cambio, ha sido escrito para sacar de él, más tarde, una novela: es decir, como una recolección de material útil con vistas a la novela aún por escribir. Pero, dado que alguien se preguntará por qué no he escrito directamente la novela sin que el diario la precediera, quizá no resulte del todo inútil relatar los acontecimientos y las reflexiones que me han sugerido escribir el diario antes que la novela.
En su origen, pues, estaba la vergüenza que el pasado me inspiraba. Esta vergüenza habría sido comprensible si en mi pasado hubiese habido algo objetivamente vergonzoso; pero no era así. En mi pasado no había nada de lo cual tuviera que avergonzarme: es decir, no había ningún acto que deseara no haber cometido y que, al mismo tiempo, me inspirase un sentimiento de culpa. En otras palabras: me avergonzaba, pero no sabía de qué. Quisiera ahora decir algo sobre el carácter de esta vergüenza. Por trazar una comparación, digamos que, para mí, pensar en el pasado era como recordar, por la mañana, una noche durante la cual hubiese bebido mucho y cometido algunas extravagancias. De tal suerte, todo aquello que durante la noche, mientras estaba poseído por la embriaguez, me había parecido justificado, real, significativo, necesario, coherente, todo se me mostraba de pronto insensato, falso, irreal, gratuito. Había por lo tanto, en el fondo de esta vergüenza que el pasado me inspiraba, la idea mortificante de haberme dejado llevar por el cabestro, de haber sido sojuzgado por una ilusión, de haberme engañado tras un espejismo. Y la pregunta que se me ocurría formular no era tanto: «¿Por qué he hecho esas cosas?», sino: «¿Era verdaderamente yo quien hacía esas cosas? ¿Era yo, o era otro?»· Descargar PDF (La atencion.pdf, 231 kb)
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