Contemporáneos Ficción
Nuestros contemporáneos son aquellos títulos (en este caso de ficción) que a principios del siglo pasado fijaron la literatura que disfrutamos en la actualidad. Además, en esta colección también hay espacio para aquellos libros que han sido injustamente olvidados por el canon tradicional y que son muy difíciles de encontrar, incluso en el mercado del libro de lance.
Elogiemos ahora a hombres famosos
James Agee y Walker EvansBL Contemporáneos (Ficción)
Traducción: Pilar Giralt Gorina
15x23 cm. Rústica con solapas
23 €
512 págs.
ISBN: 978-84-08-07826-5
Fecha de publicación
Marzo 2008

Un retrato despiadado, honesto y conmovedor de los más castigados por la gran depresión de los años treinta en Estados Unidos
Durante los meses de julio y agosto de 1936, por encargo de la revista Fortune, James Agee y Walker Evans convivieron con tres familias de campesinos algodoneros del condado de Hale en Alabama. El resultado de esa perturbadora experiencia es Elogiemos ahora a hombres famosos, uno de los libros más originales e influyentes del siglo XX, un canto a la dignidad humana. El tono descarnado que desprendían las fotos de Evans y la prosa directa, sin concesiones, de Agee, sentaron las bases del periodismo que caracterizó los años sesenta del siglo pasado, una combinación perfecta de investigación, experiencia, filosofía e incluso poesía.

James Agee (1909-1955) se inició en el periodismo como redactor de la revista Fortune. Mas tarde colaboró con las revistas Time y Life. Sin embargo, alcanzó la fama gracias a su trabajo como guionista en películas tan míticas como La noche del cazador o La reina de África. Recibió el Premio Pulitzer póstumamente por su novela Una muerte en la familia.

Walker Evans (1903-1975) es uno de los grandes fotógrafos de todos los tiempos, pionero del fotorreportaje, el artista que mejor ha retratado la Gran Depresión estadounidense.
Algunos de sus trabajos, realizados por encargo de distintas agencias del gobierno norteamericano, ayudaron a tomar conciencia de la realidad social de Estados Unidos.Críticas
“La obra de Agee y Evans ha pasado a la historia por su mezcla de conciencia social y radicalismo artístico.”
The New York TimesFragmento de la obra
«Califiqué este trabajo que hacíamos de «curioso». Será mejor que lo amplíe.
Me parece curioso, por no decir obsceno y absolutamente aterrador, que a una asociación de seres humanos reunidos por la necesidad, el azar y el provecho en una compañía, un órgano del periodismo, se le ocurriera hurgar íntimamente en las vidas de un grupo de seres humanos indefensos y lastimosamente perjudicados, una familia del campo, ignorante y desvalida, con el propósito de exhibir la desnudez, desventaja y humillación de estas vidas ante otro grupo de seres humanos, en nombre de la ciencia, del «periodismo honesto» (cualquiera que pueda ser el significado de esta paradoja), de la humanidad, de la osadía social, por dinero, y por la fama de hacer cruzadas y ser de una imparcialidad que, manejada con la suficiente habilidad, es intercambiable en cualquier banco por dinero (y en política por votos, reparto de empleos, abelincolnismo, etc.); y que esta gente pudiera ser capaz de contemplar esta perspectiva sin la menor duda sobre su cualificación para hacer un trabajo «honesto» y con una conciencia más que limpia y la virtual certeza de una aprobación pública casi unánime. Parece curioso, también, que la asignación de este trabajo recayera en personas cuya forma de respeto y responsabilidad hacia el tema fuera tan extremadamente distinta que desde el principio, e inevitablemente, consideraron a sus jefes y asimismo al Gobierno, al cual uno de ellos estaba vinculado por un contrato, entre sus enemigos más peligrosos, que actuaran como espías, guardianes y estafadores y no confiaran en ningún juicio, por autorizado que pretendiera ser, salvo en el suyo propio: el cual, en muchos aspectos de la tarea que les esperaba, carecía de preparación e información. También parece curioso que, al darse cuenta de la extrema corrupción y dificultad de las circunstancias y de la improbabilidad de lograr de una forma intachable lo que deseaban lograr, aceptasen el trabajo. Y sigue pareciendo curioso que, a pesar de sus suspicacias y de su desprecio por todas las personas y cosas relacionadas con la situación, excepto por los arrendatarios y por sí mismos, y por sus propias intenciones, y a pesar de ser conscientes de la gravedad y del misterio del tema y de la responsabilidad humana que asumían, cuestionaran o dudaran tan poco de sus propias cualificaciones para este trabajo. Todo esto, repito, me parece curioso, obsceno, aterrador e insondablemente misterioso.»· Descargar PDF (Elogiemos ahora....pdf, 205 kb)
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