Clásicos
Con la colaboración de grandes especialistas, como Carlos Pujol, Francisco Gracia o Juan Vernet, BackList Clásicos recupera los títulos más representativos de la literatura universal de todos los tiempos y las obras menos conocidas de los grandes autores. Esta colección aspira a convertirse en referencial por su cuidado diseño, por los magníficos prólogos de cada uno de los títulos y por las espléndidas traducciones (muchas de las cuales se han rescatado de la mítica colección Clásicos Universales Planeta).
El libro de los snobs
William Makepeace Thackeray
(Traducción de J. L. R. López)
(Prólogo de José Donoso)
BackList Clásicos
15 x 23 cm.
20 €
288 págs.
Tapa dura con sobrecubierta
Fecha de publicación
Noviembre 2008

«El humor es una de las mejores prendas que se pueden vestir en sociedad.»
Una de las secciones de más éxito de la revista satírica Punch fue «The Snobs of England by one of Themselves», en la que, número tras número, William Makepeace Thackeray retrataba a un personaje de la clase media inglesa, anónimo o conocido, con una despiadada ironía que no dejaba títere con cabeza. En 1848 estos artículos se reunieron en El libro de los snobs y supuso el inicio de una brillante carrera literaria que sirvió como base a la famosa novela La feria de las vanidades.
«La moralidad imperante en el espíritu de Thackeray –y de todos los novelistas victorianos– tiene dos vertientes: una, quizá la que menos fuerza conserve para el lector de hoy, es el deseo de cambiar o reformar exponiendo a la luz pública los detalles del snobismo, metáfora que Thackeray utiliza para revelar los males que aquejan a la burguesía. Otra vertiente, más compleja e interesante, aunque menos aparente o inmediatamente aprehensible, es la textura misma del sentido del humor inglés, corolario del clásico buen sentido inglés, que resulta en la feliz capacidad de reírse de sí mismo que tanto escasea en estas latitudes mediterráneas.»
Del prólogo de José Donoso«El mundo es un espejo que refleja la imagen del observador.»
William Makepeace Thackeray
William Makepeace Thackeray (Calcuta, 1811 - Londres, 1863) nació en el seno de una familia de origen británico que, desde hacía dos generaciones, había hecho fortuna en la India. Tras estudiar en Inglaterra, se instaló en Alemania, donde conoció a Goethe y a Schiller, que influyeron notablemente en su filosofía de la vida. Regresó a Londres y, a su pesar, estudió Derecho. La crisis en el comercio con la India afectó gravemente a la economía familiar y Thackeray, acostumbrado a una vida despreocupada, se vio obligado a trabajar. Así, empezó a colaborar, bajo seudónimos de lo más variopinto, en diferentes publicaciones de la época, como Punch y Fraser’s Magazine. En 1860 se convirtió en el editor de una de las revistas más prestigiosas de la época, Cornhill Magazine.
Entre sus obras destacan Barry Lindon (1844) –que fue llevada al cine por Stanley Kubrick en 1975–, El libro de los snobs (1847), La feria de las vanidades (1847-48), La historia de Henry Esmond (1852) y Los virginianos (1857-59).Fragmento de la obra
Introducción
De cómo, según la historia, se hacía absolutamente necesario un libro
acerca de los snobs: necesidad demostrada mediante excelsos ejemplos.
— De cómo estaba yo predestinado por mi estrella a escribir este libro.
— Pregono mi vocación con inaudita elocuencia. — Pruebo que, poco a
poco, se ha ido disponiendo el mundo para el advenimiento de la obra y
del obrero. — Los snobs son dignos de estudio al igual que cualquier otro
tema de historia natural; están comprendidos en la región de lo Bello (con
B mayúscula) y se han infiltrado en todas las clases sociales. —
Ejemplo contundente del coronel Snobley.
Esta proposición la hemos leído ya en alguna parte...
Pero se me permitirá, no obstante, que ponga en tela de
juicio su exactitud. Porque, vamos a ver: ¿cuáles son los
fundamentos en que se apoya? Todos hemos tenido
ocasión, como iba diciendo, de leer, en alguno de los innumerables
libros que lo preconizan, el apotegma según
el cual, si a consecuencia de acontecimientos o necesidades
sociales se experimenta la falta de un hombre,
comparece este hombre en el preciso instante en
que se le llama. Así, por ejemplo, durante la Revolución
francesa —que el lector verá figurar con vivísimo placer,
de seguro, en la primera página de esta obra—, cuando
surgió la necesidad de propinar a la nación una medicina
capaz de resucitar a un muerto, se encontró a Robes-
pierre, que era, a decir verdad, un medicamento turbio
y repulsivo, pero que tragado con decisión por el enfermo
le había de hacer, al fin, un gran bien. De la misma
manera, al llegar el momento en que América debía
echar a John Bull de un puntapié, apareció Washington,
quien realizó la faena de maravilla. Por el estilo es el
caso del conde de Alborough; apenas cae enfermo del
mal que ustedes saben, ¡zas!, he aquí que se presenta el
famoso profesor Holloway con sus píldoras, ex profeso,
para salvar la preciosa vida del excelentísimo señor (véase
la sección de anuncios).· Descargar PDF (El libro snobs.pdf, 249 kb)
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